CALIMA.RT 5 – 2019

EXPEDICIÓN_13 OM

Proyecto de comisariado de Deva Sand en el Centro Calima

Texto de Maite Ibañez

El cuerpo y la casa son dos de los elementos más utilizados en el arte contemporáneo. Ambos desarrollan experiencias de vida que conducen a un escenario.


Cuando llegas a Calima’RT esa conexión se cumple: Transitas por una casa que despierta los sentidos y te permite respirar el mundo. Como las fases de la luna, cada año ejerce su tránsito cambiante. Nada será igual, porque nosotros tampoco somos los mismos. Pero la casa sigue aquí y nos acoge, desde la firmeza de sus valores. Y nos revela el reto de mostrar una historia, y con ella su guión acompasado desde el ritmo de su pequeña guía, Deva. Con ella recorremos lugares transformados por la fotografía, la poesía, la cocina, la pintura, la música… Lo podemos llamar exposición o también relato, donde la suma de las miradas de sus autores nos llevará a una singular armonía.

Porque somos soñadores de casas, como decía Gaston Bachelard.

En la cocina, El Bandolero Lacabra y Pablo Amargo, nos presentan unos juegos monocromáticos, dinamizados por el propio trazo y las figuras múltiples que mueven estructuras y sentidos (del humor). Y a su vez se suman los sabores que Miki Bauza integra como un alquimista. En la Sala Blanca, que referenciamos desde la meditación y el yoga, las pinturas digitalizadas de Rubén Tortosa conectan con la arquitectura y el volumen, mientras Inma Liñana estructura su conjunto en torno al cuerpo. La intimidad y la carnalidad desplegadas con elementos cotidianos que reivindican la libertad femenina.

Por su parte, dos artistas caminan entre el dibujo, la escultura y la instalación en el llamado Balcón. Yolanda Tabanera a través de piezas orgánicas de cerámica que recoge como exvotos de recuerdos o evocaciones. Y Toño Barreiro que cruza el papel para explorar los procesos deconstructivos, a través de la superposición de campos de color y las nuevas narrativas.

La escalera, como espacio de transición, sube hacia el dormitorio integrando el poema de José Saborit:

“Es necesario alzarse sobre sí
para ver sin temor el propio fondo”, escribe el autor…

Y con ello, otros soportes como el cine en ‘super 8’, con la película realizada por Adrián Torres, analiza el agua y su relación con la música. Desde la pantalla al muro, desde el audiovisual al desarrollo de un proyecto repleto de planos y redes hidraúlicas.

Un camino entrelazado, como los pensamientos de María Tomás que te atrapan: A ratos flotando y otras veces sumergidos hasta el fondo de la piscina, donde sólo la luz del agua dibuja una mancha en la montaña. La noche llega y desde su magia, el jardín. El elevador de frecuencia de Margarita Sabariego nos desvela fórmulas matemáticas. Y progresivamente, el tejido de músicas y de cuerpos que celebran la casa, danzan con Miss Yuls. De nuevo la luna recibe otro ciclo en Calima’RT, mientras la sonrisa de Deva Sand nos da la bienvenida.

Maite Ibáñez

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Texto de María Tomàs García · “Prodigioso volcán”

Hola, hola, bona nit. Gracias muchas por venir. Contribuir con vuestra divina presencia en la melodía de las esferas,  vibración de la noche entera de este universo de Calima, sonido primordial de lo esencial en varios idiomas. Las tres tenoras, perdón las tres señoras, señoritas.


Si habéis de decir sílaba hoy, polifonía ascendente. Arte horizonte, desayunando el cielo desde el paladar, en el punto de la ebullición desbordada.

Creáis lo que existe porque sí, y aún nadie ve pero ya estaba. Son rutas entrance. Respiraderos de vida por los que exhalar, sin los que no sabríamos sobre qué magma.

Entre el rojo, una lágrima cristaliza. Hay deriva. Embrionarios que toman cuerpo. Vertical que nos recorre la escalera, cuando la esquina brota, y las hojas habitan un salón con libros de pies peregrinos, mientras se escucha la voz del paisaje, y se ve a Voltaire jugando con Nemo. El fuego central conectado. Vulcano forjando rayos. Júpiter, que tiene su volcán. Estratos es un nombre en griego, y las nubes, se suman a lo que la roca saca de su lecho.

Geometrías de ecuaciones celestes. Pilares y fuentes. Bromas del ojo. Escabullidas las pinceladas fugaces. Enroscados sobre la perla que en sí misma es perla aunque no lo sepa. Una cordillera tan delicada como su antimateria, y geologías de ojos salados en los límites de la tectónica ancestral. Mujer en la imagen antes de subir. Y la sofía, que anda por dentro, donde las bailarinas se expanden rodando entre electrones.

Es Calimart un gabinete de seres que se disfrazan de cebras en un sofá de auténticas, donde una mano escribió un muchas a tiza en la pizarra infantil, cuando, a la vertical del astro, una niña se sumerge para luego, hacer prácticas de vuelo. Dorsales oceánicas en su devenir.

De aquí se decanta una ruta. Expedición 13OM.

Imagina las fuerzas más poderosas de la Madre. Naturaleza por la cima mientras el rayo latente; lo que viene siendo un relámpago desde el volcán, que no es una sola, de montañas. Es su suma gracias a la que nos comunicamos con el núcleo contra el tiempo, irrigando luz por la que transitará el agua, caminos que labra el fuego y el líquido alienta de vida por venir, fascinados por lo que es capaz de hacer, sorprendidos cada vez que lo hace. Creadores de nuestra circunstancia y en ella. Lo básico que subyace, tan profundo y frágil y perenne.

Un lugar que nos trasciende. Bromo, Batuk, Semerú, tres de los volcanes de Java, en la fotografía de esta edición, con los que la comisaria nos envuelve de nuevo, y han pasado cinco ediciones desde la emisión del ancho de panda, cuando el juego mostraba la matemática, entre los arquetipos y la magia del don de la fuga, despertando el ser a los sentidos y el misterio, que sigue infinito como si tal cosa. Un epicentro en las afueras. Se ve el mar y la vegetación casi oculta las antiguas piedras sobre la colina. Aquí los volcanes del gran pulmón bajo los pies. Calma, calimart. Deva Sand dialoga con la voluntad desde el punto caliente. Celebra con conciencia y su belleza, la amistad. Elevando frecuencias, del conjunto; prestando observación a cada presencia, porque solo existe lo que se comparte.

maria tomàs garcia
1 de julio de 2019

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